En el mismo fin de semana de
Algonquin Park, tenía otro plato fuerte esperándome. Días atrás decidí ir a las cataratas del Niágara, ya que iba pasando el tiempo y cada vez tenía menos fines de semana para poder ir. El problema fue que la mayoría de mis compañeros, al tener planeado estar en Canadá por 6 meses o un año, o ya habían ido o planeaban hacerlo en una época con mejor tiempo, por lo que me dirigí triste y solitario a la agencia a coger el billete de la excursión.
Supongo que fueron las pocas ganas de ir sólo que mi modo gambeteo que tan pocas veces aparece decidió hacerlo e invite a venir conmigo a dos chicas japonesas que me encontré en el mismo edificio de la agencia de viajes que organizaba la excursión. Como sólo eran 35$ de excursión aceptaron.
El día de la excursión uno de mis amigos brasileños decidió aparecer en el autobús. Pues mira que bien, otro compañero de viaje.
Mucha gente piensa que el Niágara son sólo las cascadas, pero hay mucho más! Para empezar nos llevaron a una cata de vinos, que allí se produce mucho y es bastante bueno según contaban (yo ni idea de vinos). El caso es que estaban bastante buenos, sobretodo el último que nos dieron a probar, el Icewine. La uva de este vino está recogida cuando se empieza a acabar el invierno y la está aun congelada, por lo que el vino conserva toda la dulzura de la uva. Era como tomarse un zumo de frutas con un ligero toque a miel y cuando bajaba al estómago notabas que eso llevaba alcohol.
Como veis, hay muchos viñedos
Mucho bueno el vino
Después nos llevaron a un pueblecito llamado "
Niagara on the Lake" a comer. Básicamente es un pueblo muy pequeño y que se nota que es para que vivan aquellos que poseen grandes cantidades de dinero.
Aquí tenemos a mi buen amigo brasileño bien acompañado.
Lo que decían que era la iglesia más pequeña del mundo y que aun así había meses de espera para poder casarse en ella. La gente ve películas y está muy loca.
Finalmente llegamos a lo que todos esperábamos:
las cataratas.
La catarata que veis al fondo, ha ido ensanchándose "rapidamente" debido a la erosión.
Las cataratas eran realmente impresionantes. Aunque en la foto no se aprecie, entre el ruido que hacen al caer, su tamaño y su intensidad hacen que sea algo realmente increíble. Toda la zona está bastante explotada para los turistas y llena de cosas, lo que hace que se pierda un poco la magia del lugar.
Una de las atracciones más llamativas era el barco que te acercaba hasta las cascadas, el Maid of the Mist. Decidimos montar por supuesto.
Nos pusieron unos chubasqueros aunque de nada sirvieron, nos calamos igualmente.
Primero te acercan a las cataratas cercanas que son más pequeñas.
Uno queda realmente impactado, el ruido es aún más fuerte y a medida que te acercas parece que empieza a llover debido al agua que está chocando. Y encima aún faltaban las grandes!
Excitación máxima antes de llegar a lo grande. La calma antes de la tormenta.
Nos vamos acercando!
Dejé de tomar fotos para disfrutar de la experiencia. El agua empezaba a caer de todos lados, da igual cuando chubasquero lleves que te calabas igual. Llega un momento en el que parece que casi no ves nada y solo oyes el ruido de las cascadas y un montón de "yahoooooo", "fuck yeahhhh", "woooo", etc….
Auque todo llega a su fin, ha sido corto pero intenso.
Por supuesto aquí no queda todo, hay otras cosas que ver. Una de las cosas que nos llamó la atención fue pasar por detrás de la cascada. Lo cierto es que finalmente lo de pasar por detrás no era gran cosa, sólo un pequeño hueco donde no ves prácticamente nada.
Pero merece la pena porque hay un saliente donde puedes ver la cascada desde una distancia realmente cercana!
Como ya he dicho, la zona la tienen bastante explotada y al lado habían montado una especie de mino ciudad de Las Vegas con hoteles y casinos everywhere.
Franki está contento con su hamburguesa.
Que no! Que no me he equivocado al poner la foto, el edificio es así, está tumbado!
Merece la pena quedarse hasta la noche ya que iluminan las cataratas por dentro.
Y esto es todo. Junto a Algonquin Park, uno de los fines de semana más intensos que he vivido.